miércoles, 8 de mayo de 2013

El perfecto par de pantalones ¿es posible?

Echemos la vista atrás. De todas esas jornadas de compras, rebajas, escapadas a la hora de comer y demás periodos de absoluta entrega a la búsqueda de la prenda ideal, ¿cuánto tiempo hemos dedicado a buscar pantalones? Y no me refiero a esos que te pones con un jersey holgado por encima, botas altas y un cinturón rescatado de la lavadora, no. Me refiero a Los Pantalones.

Los Pantalones, esa prenda fantástica, algo así como el Santo Grial, que una vez encuentras ya no vuelves a dejar escapar, porque, sabes perfectamente, que si lo haces desaparecerán. Esos trozos de tela, denim, o ¡incluso pana! que en el último momento de desesperación, te llevas al probador. Y entonces se hace la magia.

Tus piernas son más largas, delgadas, esculpidas con un cincel que ni Miguel Ángel, y qué decir del culo ¡qué culo!, ese, queridas mías, es El Pantalón.

En mi caso, y tras muchos años de búsquedas infructíferas, de subidas y bajadas de peso, de cambios en la forma de mi cuerpo, he de decir que el único sujeta posaderas que me ha sido fiel, es aquel de la casa HM.

Puede que sea la manera escandinava de hacer las cosas, pero, ¿acaso no es más fácil (sobre todo para grandes marcas) hacer tallas distintas de largo de pierna y culamen? Si al final, salvo esa misteriosa amiga que dice usar la 38/M que le sienta como un guante (desconfiad), todas las demás tenemos que recurrir al departamento de arreglos. ¿No sería más fácil poner a esas personas a trabajar ya desde antes? Así se ahorrarían los antiestéticos bolsillos asimétricos, o ese pitillo que de repente se convierte en pantalón recto por obra y gracia de las tijeras mágicas.

En fin, os dejo dos enlaces que me han resultado interesantes:

¿Cómo elegir vaqueros?

Ciencia aplicada a la moda


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